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“Work, work, work…” -Wash, Serenity
Por desgracia para mí, lo que me ha tenido enfangado estos últimos meses no ha sido un trabajo tan placentero como el que le espera a Wash entre las piernas de la hermosa Zoe, pero bueno, participar en la elaboración de Star Ocean: The Last Hope y traducir 30 Días de Noche, fascículos de Star Trek y Star Wars y esa divertida gamberrada llamada Marvel Apes es mejor que picar piedra, eso seguro.
Hoy, después de interminables semanas de machaque, he podido por fin tomarme algo de me time, que he aprovechado para ver Zack & Miri Make a Porno (muy recomendable), irme a comer okonomiyaki y re-re-revisitar Forbidden Planet. Entre muchas otras cosas, me he hecho con esta cosita:

Tras ver Star Trek tuve la impresión de que, a pesar de ser una buena película de acción, el guión tenía más agujeros que un gruyere bien curado. Sin embargo, tras leer el Countdown esa sensación se ha convertido en la certeza de que, si vas a hacer un Jump The Shark, asegúrate de que sea sobre un gran blanco y de realizar al menos una triple pirueta. Si no tiene sentido, al menos que no tenga sentido a lo bestia. ¿Data está vivo? ¿Una nave romulana de mierda con tecnología borg? ¿La Jellyfish la fabricó Geordi? Claro, claro… abuelo, tómese las pastillas.
Supongo que los guionistas han sufrido un lápsus y de repente creen que el creador de Star Trek es este señor y no Gene Roddenberry, y así pasa lo que pasa.
Además, a pesar de que intentan con mayor o menor torpeza arreglar los susodichos agujeros de guión, hay uno que sigue estando ahí: ¿por qué ahora resulta que los hipoesprais hacen daño? ¿Porque las bromas de slapstick son más importantes que la continuidad? Supongo que sí.
En fin, me voy a leer el All Star Superman, a ver si se me quita el mal sabor de boca…
No puedo más.
Estoy harto de esperar.
Necesito verla.
Lo necesito.
¡YA!
Queda apenas un mes para poder ver en pantalla grande la película que por fin ha de hacer justicia a uno de los mayores mitos de la TV.

Nuevo Kirk, pero Kirk. Nuevo Spock, pero Spock. Nuevo Scotty, pero Scotty. Nuevo Chekov… y espero que no se parezca en nada al clásico, porque mira que es insoportable.
A todos aquellos que supieron reconocer que tras la aparente banalidad de Star Trek se escondía una de las series más influyentes y políticamente incorrectas de su época, a todos los que se emocionan cuando ven la Enterprise colgada de dos hilos cruzar un prehistórico croma que hace las veces de espacio profundo, a todos aquellos que practicaron el saludo vulcaniano, rezad conmigo:
Gene Roddenberry nuestro que estás en los cielos,
Dale a Abrams la capacidad de plasmar tu visión,
Impide que pierda el norte como lo perdió en la segunda temporada de Lost,
Haz que mantenga el mensaje de que todos podemos ser mejores,
Protege a Chris Pine, que no cruce la fina línea que separa a Kirk de Zapp Brannigan,
Ayuda a Zachary Quinto a darle carisma a Spock moviendo sólo las cejas,
Confía en tu siervo Simon Pegg, y que no le falle el acento escocés,
Que lo tengan en cuenta,
porque si no…
WE WILL BEAT THEM IN THE ALLEY WITH BASEBALL BATS!
Live long and prosper.
Este año cinematográfico nos llegarán varias películas que un servidor llevaba años esperando: Watchmen, G.I. Joe, Star Trek, 9, UP… A pesar de estos títulos, sin duda la que espero con más ansia es un remake.
De la mano de Quentin Tarantino, este año llega a las carteleras del mundo entero Inglourious Basterds, remake de la película Quel maledetto treno blindato (1978), dirigida por Enzo G. Castellari, en la que un grupo de soldados se dedica a sembrar el terror entre las filas Nazis durante la Segunda Guerra Mundial, una obra que, aunque no llega al nivel de otras películas bélicas clásicas como Los Cañones de Navarone o El Desafío de las Águilas, me encanta. He intentado mantenerme desconectado de posibles spoilers e imágenes, ya que el concepto Tarantino + Segunda Guerra Mundial me atrae demasiado como para jodérmelo antes de entrar en la sala… pero al final no he podido aguantarme.
Aquí tenéis los excelentes pósters promocionales de la película (vía Aintitcool.com), y el trailer de la susodicha.



Me encanta el tagline. Simplemente mágico.
¡Temblad, escoria Nazi!
Y, como bonus track, el trailer de la película original. Todo un clásico.
El pasado sábado 4 de octubre me pateé Sitges, inmerso en la 41ª edición del Festival de Cine Internacional de Catalunya, que en el fondo sigue siendo el Festival de Cine Fantástico y de Terror que era antes de que le cambiaran el nombre.
Pude ver tres películas. Tale 52, una asfixiante y angustiante cinta griega con temática estilo Atrapado en el Tiempo, pero de mal rollo. La primera media hora casi acaba conmigo, pero tras el fallido build up consiguió engancharme, y al final la valoración que le doy es buena, aunque no así a la sala en la que se proyectó, la recién inaugurada Sala Tramuntana. Hay que tener muchos huevos para cobrar 7 € por ver una película en una sala de actos con ínfulas, con una pantalla diminuta y sin pendiente, lo que provocaba que si tres filas por delante de ti se sentaba alguien 10 cm. más alto que tú no vieras nada. Intolerable.
Me ahorraré comentarios sobre la segunda película, Santos, una cinta de superhéroes a la hispano-chilena. Creo que puede ser la peor película que he visto jamás, y contando lo amante que soy de la caspa y de los superhéroes muchos os imaginaréis lo mala que es. La presencia del cast al completo en la sala y la simpatía que despiertan personajes como Willy Toledo o Elsa Pataki propició unos aplausos que no merece en absoluto. Huid de ella.
Sin embargo, el punto álgido del día fue sin duda Repo: The Genetic Opera.

Teníamos sesión a las 10:30, pero la distribuidora anuló el pase aduciendo “problemas de seguridad por peligro de piratería”. A la 01:00, la segunda sesión programada, entramos en la sala del Auditorio Melia tras pasar por un draconiano control digno del aeropuerto de Atlanta. Excesivo pero comprensible, aunque no sé si achacar las culpas a la distribuidora o a la falta de previsión de la organización del festival. Resultado: varios controles, con detectores de metal, registro de mochilas y comprobación de móviles, que no se podían encender en ningún momento dentro del Auditorio, provocaron que la proyección no empezara hasta casi las 3, y un aluvión de pitidos y abucheos cuando los organizadores presentaron la cinta. Además, al ser tan tarde nos quedamos con dos entradas sin usar que intenté pasar a mil amigos para que no se echaran a perder. Fue imposible. ¿Quién iba a desplazarse a Sitges a esa hora? Yo no habría ido… y me habría arrepentido.
¿Valió la pena aguantar los controles, un pase cancelado tras 2 horas de cola y 3 horas más de cola a las tantas de la madrugada? Sí, sin duda.
El director, Darren Lynn Bousman, presentó la cinta de forma breve pero efectiva, junto al actor protagonista de la misma, el elegante y whedonesco Anthony Steward Head, al que más tarde pudimos felicitar por su actuación, aunque la prohibición de llevar cámaras y móviles me impidió sacarme una foto con él. ¡Damn!
La publicidad y críticas que leí antes de ver la película la definían como un musical, y no lo es: no abundan los números musicales, ni los estribillos pegadizos o los coros multitudinarios. No es un musical, es una ópera en toda regla, y sigue los parámetros del bel canto a rajatabla. Toda la película es cantada, sin espacio para diálogos que separen las distintas canciones, y goza de una unidad musical reseñable, propiciada seguramente por la producción de Yoshiki, batería del mítico grupo X-Japan. La historia mezcla gore, sagas familiares y conflictos intergeneracionales en un mundo en que una epidemia de fallos orgánicos ha convertido a la poca población superviviente en adictos a los transplantes. ¡Pero cuidado! Si no pagas a GeneCo, compañía que financia dichos transplantes, envían al Repoman, una suerte de cobrador del frac, a recuperar los productos de GeneCo, es decir, tus entrañas.

No quiero perderme en posibles spoilers, así que prefiero no hablar de la trama, pero debo loar el grafismo de la obra, con un aspecto gótico y constructivista, opresor, sin abuso de FX pero sí con una cuidadosamente excesiva puesta en escena y dirección artística que te atrapan desde el primer instante. La historia funciona a la perfección, y la música está muy cuidada, mezclando géneros como el trash metal, industrial, electrónico o heavy del de toda la vida, con algunos toques de burlesque. Como punto negativo, hay que decir que el cast, por desgracia, es irregular. La ópera, al contrario que el musical, está escrita para que se luzcan los intérpretes, no las canciones, y si bien monstruos de la proyección vocal como Anthony Steward Head o la bella Sarah Brightman hacen un trabajo espectacular, con una soprendente Alexa Vega demostrando que tiene un gran futuro en esto de cantar y Terrance Zdunich, co creador de la obra, cumpliendo a la perfección su papel de coro, el resto del cast no está, en mi opinión, a la altura. Además, no me gustaron los interludios de imágenes de cómic, y creo que podrían haberlas convertido en soliloquos cantados por Zdunich.
Sin embargo, a pesar de esto, es una gran película freak, con una música electrizante, un desarrollo muy potente y una estética arrebatadora. Repo: The Genetic Opera tiene todos los ingredientes para convertirse en una obra de culto instantánea, en un must see para amantes de los musicales, que no deben rechazarla por ser gore, y los amantes del gore, que no deben rechazarla por ser cantada. No os la perdáis. Como diría Harry, thumbs up.
Aunque en la brutal despedida de soltero de Goncho no contamos con la presencia de la habitual stripper -era un poco jodido hacerla venir hasta Morán, un pueblo perdido en el Pirineo en el que estábamos-, una genial artista nos acompañó y consiguió que todos (especialmente Cesar, al que yo pensaba que le iba a dar un ataque) casi nos asfixiásemos de la risa.
En directo desde la excelente The Onion Movie, os presento a Melissa Cherry.
¡Take me from behind!
Si habéis leído 20th Century Boys, el inquietante y delicioso manga de Naoki Urasawa, autor, entre otros, de Monster, esto seguro que os encantará.
Con ustedes, el teaser-trailer de la adaptación cinematográfica de 20th Century Boys.
Amigo os quiere, y si la peli es la mitad de buena que el manga, yo lo querré mucho a él.
Visto que la industria de Hollywood es incapaz arriesgarse lo más mínimo a la hora de producir películas de género, últimamente no paro de oir noticias sobre la avalancha de remakes que se nos viene encima. Algunos justificados, otros innecesarios, y otros que simplemente dan miedo. Os pongo a continuación una pequeña lista de los más sonados, a ver qué opináis vosotros:
Robocop

Ciertas películas pueden aceptar un remake por haberse quedado desfasadas -como por ejemplo la excelente 3:10 a Yuma de James Mangold-, pero si uno se pone a ver Robocop es indudable que la película de Paul Verhoeven ha aguantado sin problemas el paso del tiempo -si no contamos las enormes hombreras que visten algunos de los extras-, y por mi propia salud mental me niego a considerarla como una película antigua. No sé cómo les saldrá, pero la experiencia de casos pasados (SWAT, la serie de Knight Rider o la penosa y triste Rollerball) me hace temer que el concepto de fondo de la película -la fusión entre hombre y máquina, muy al estilo de la novela Crash de J.G. Ballard, pero que en plena era digital es tan retro como el alarmismo nuclear que protagonizó tantas y tantas películas en los años 60 y 70- será lo primero en saltar por la borda. No puedo evitar pensar en que el resultado pueda ser similar al remake de Rollerball, y la idea me llena de pavor.
1997: Escape from New York

John Carpenter se mantiene como uno de los autores que ha dignificado y convertido la Serie B en un género respetable y vivo, equiparándolo a las novelas y cómics pulp de los años 50 y 60, tan reivindicados en la actualidad. La liberó de su “seguidismo” e imitación de las grandes producciones y demostró que la falta de medios no excluía en absoluto la posibilidad de producir películas de género. Un remake de esta película, si se hace con un alto presupuesto, es absolutamente fútil, ya que precisamente bebe de la imaginación que da la falta de medios. Me temo que sucederá lo mismo que con otra película de Carpenter que ya tuvo su remake, Assault on Precinct 13, una cinta que desde el punto de vista de un creador independiente funciona, pero que bajo la batuta de un gran estudio pierde su alma. Además, el hecho de que a fecha de hoy se haya confirmado que Brett Ratner (Rush Hour 1, 2 & 3, Red Dragon, X-Men III: The Last Stand) se encargará de dirigirla es un punto más para catalogar este remake como “innecesario.”
The Brood (Cromosoma 3)
No solo esta, sino al parecer todas las películas de juventud de David Cronenberg están siendo estudiadas para tener su remake. Scanners, The Dead Zone, The Fly… ¡incluso Videodrome! No están confirmados directores ni guionistas, ni siquiera si el propio Cronenberg retomará alguna de sus viejas historias, pero en todo caso me parece una inmensa patochada pretender realizar un remake con cara y ojos de estas películas tan personales, y tan hijas de su tiempo. Como todas las películas de Cronenberg, The Brood -que en España mantuvo su título original, Cromosoma 3- enmascara bajo una trama de terror/suspense una serie de inquietudes filosóficas sobre la evolución humana a lo largo del convulso siglo XX, y sobre hasta qué punto podemos perder nuestra humanidad en pos de un progreso desenfrenado. Si el propio Cronenberg se encarga de llevar a cabo este remake quizá lo salve, pero la historia de los remakes de terror juega ampliamente en su contra.
Quel maledetto treno blindato
(The Inglorious Bastards)

Este remake sí que tengo ganas de verlo. The Inglorious Bastards es una película bélica poco conocida por el gran público, y de temática similar a la famosa The Dirty Dozen, pero más directa, dura y “realista” a la hora de mostrar los horrores de la guerra. La trama: un grupo de soldados americanos a punto de ser fusilados por crímenes de guerra consiguen escapar y terminan enrolados en una misión para robarles una cabeza de misil V2 a los Nazis. Al parecer, y tras siete años preparando el proyecto, reescribiendo el guión, hablando y discutiendo con Enzo Castellari, director de la película original, etc., Quentin Tarantino ha anunciado que esta será su próxima película. Tras años de realizar excelentes películas repletas de retazos y conceptos extraidos de otras cintas antiguas (algo que él nunca ha negado y de lo que está orgulloso), Tarantino se ha propuesto darle a The Inglorious Bastards el puesto que se merece dentro de la historia del cine. La original me gustó mucho, adoro las películas de Tarantino y realmente tengo ganas de verle adentrarse en el género bélico. Además, el hecho de contar con la colaboración absoluta de los responsables de la película original hace de este remake uno de los proyectos más jugosos para el 2010. Simplemente espero que no defraude.


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